Si soy entrenador, ¿Cómo puedo planificar mis objetivos personales durante la pretemporada?

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En breves fechas, comienza la pre-temporada para la mayoría de equipos, independientemente de su categoría y nivel. Un periodo muy importante y a veces decisivo para el devenir de un equipo a lo largo de toda la temporada, en el que se establecen las bases de los aspectos, físicos, tácticos, técnicos y psicológicos. Y es aún más importante, cuando en ese equipo el entrenador es nuevo, hay muchos jugadores que se han incorporado, hay un cambio de categoría, etcétera.

La planificación de un equipo durante este periodo de la temporada es muy habitual. Lo más común es realizar una planificación del trabajo que se va a realizar, sobre todo a nivel físico, táctico y técnico, sea por parte del entrenador o del preparador físico. Asimismo se establecen los objetivos deportivos del equipo, normas de funcionamiento, se trabaja la cohesión grupal, etcétera. También a menudo, cada jugador individualmente establece sus propios objetivos durante esta fase. Pero, ¿hace lo mismo el entrenador? ¿Establece los objetivos que quiere conseguir en este periodo para sí mismo?

En este artículo vamos a explicar cómo el entrenador puede establecer sus propios objetivos en la pretemporada, para intentar optimizar su funcionamiento, que tenga claro desde el principio lo que quiere y puede hacer, y poder evaluarlo de un modo objetivo.

 

¿Qué tipos de objetivos hay?

En primer lugar, vamos a diferenciar entre objetivos de realización y objetivos de resultado.

Los objetivos de resultado son aquellos en los que buscamos un resultado concreto, como quedar primero, llegar a cuartos de final, no descender, etc. La principal característica de este tipo de objetivos es que no dependen enteramente de nosotros, ya que están influidos por muchos aspectos externos, como la actuación y nivel de los rivales, las condiciones meteorológicas, jugar en campo propio o ajeno, la actuación del árbitro, etc.

Los objetivos de realización son aquellos que dependen enteramente de nosotros, y que si se realizan, será más probable conseguir los objetivos de resultado, aunque aun así, pueden no lograrse. Serían objetivos de realización por ejemplo, mantener un nivel de focalización determinado, seguir un plan táctico, defender de un modo concreto, realizar una rutina pre-partido, etc.

La base para el establecimiento de objetivos del entrenador, deben ser los objetivos de realización, ya que no se buscan resultados “numéricos”, que eso se deja para la planificación  del equipo, aunque siempre es conveniente establecer alguno. La finalidad es establecer objetivos que dependan del propio entrenador, para que este mejore su “rendimiento”  y esté mejor preparado para poder dirigir su equipo.

Algunos ejemplos de objetivos serían:

  • Hablar con los jugadores individualmente una vez por semana.
  • Reunión con el resto del staff técnico una vez a la semana.
  • Analizar a mi propio equipo con los vídeos realizados durante los entrenamientos.
  • Analizar a los equipos rivales de cara a los enfrentamientos en liga.
  • Completar registro de pre-competición con la planificación psicológica personal de cada partido y el posterior registro de evaluación post-competición
  • Realizar ejercicios de visualización de cara a mi actuación en los partidos.
  • Aprendizaje de habilidades de comunicación.
  • Aprender a gestionar el estrés previo a los partidos. Realización de rutinas pre y postpartido.
  • Aprendizaje de técnicas para el control de la atención durante los partidos.
  • No dejarme influenciar por comentarios externos o de la prensa.

 

  • ¿Cómo hago la planificación de objetivos?

El periodo que comprende la pretemporada, para el entrenador comienza incluso antes de los primeros entrenamientos, con las primeras reuniones de planificación y abarca hasta el primer partido de competición oficial.

A su vez, dividimos este periodo en tres fases, diferenciado entre objetivos a corto plazo, a medio plazo y a largo plazo, incluyendo las fechas en las que se desarrolla cada periodo.

El punto de partida siempre va a ser el análisis inicial de la situación que nos vamos a encontrar: Categoría actual del equipo, historia del mismo para tener siempre en cuenta dónde nos encontramos, lo sucedido en la temporada anterior, jugadores con los que vamos a contar, recursos materiales y personales a nuestra disposición, disponibilidad para entrenar, si hay concentraciones o viajes, partidos amistosos a jugar, eventos a los que haya que asistir, etc.

Y por supuesto, nuestra situación personal, el punto de partida psicológico en el que nos encontramos: Motivación por el reto y actitud ante el mismo, auto-confianza, estrés que supone, nivel de incertidumbre, recursos psicológicos con los que contamos, grado de apoyo familiar, del cuerpo técnico y del club, percepción de la relación con los jugadores…

A la hora de definir los objetivos, esto tienen que ser claros y específicos (no vale por ejemplo  “hacerlo bien” o “esforzarme mucho”), realizables y realistas y que a la vez sean atractivos y supongan un reto que nos motive a poner en funcionamiento toda nuestra energía.

Y por supuesto, tras el final de cada fase, llega el momento de realizar la evaluación. La ventaja con lo que contamos es que la evaluación de los objetivos de realización siempre es objetiva, ya que lo subjetivo no entra en juego. O hemos sido capaces de hacerlo o no. Al mismo tiempo, una vez realizada la evaluación, podemos realizar los ajustes necesarios en nuestra planificación, añadiendo, modificando o eliminando objetivos por otros más acordes a nuestra realidad, por lo que siempre hemos de ser flexibles.

¿Dónde reflejamos nuestra planificación?

Lo mejor, es tener todos esos objetivos plasmados en algún sitio que nos sirva para consultarlo cuando sea necesario. Las planificaciones “de cabeza” y de “yo me acuerdo de todo”, desde ya os digo que no funcionan nunca.

La tabla a utilizar, sería más o menos la siguiente:

OBJETIVOS DE RESULTADOOBJETIVOS DE REALIZACIÓN
OBJETIVOS A CORTO PLAZO
OBJETIVOS A MEDIO PLAZO
OBJETIVOS A LARGO PLAZO

 

Y como un ejemplo siempre es mucho mejor, os pongo la tabla anterior completada:

OBJETIVOS DE RESULTADOOBJETIVOS DE REALIZACIÓN
OBJETIVOS A CORTO PLAZO

Fase de entrenamiento. Desde el 1 de Julio hasta el primer partido amistoso el 8 de Agosto.

 

-Conocer a todos mis jugadores y mi staff técnico

 

-Hablar cada semana con todos los jugadores individualmente.

-Reunión con el resto del staff técnico una vez a la semana.

-Aprendizaje y puesta en práctica de habilidades de comunicación.

-Aprendizaje y puesta en práctica de técnica de visualización.

– Etcétera.

 

OBJETIVOS A MEDIO PLAZO

Periodo de partidos amistosos. Desde el 8 de Agosto hasta el 1 de Septiembre, un mes antes del primer partido oficial.

 

-Buscar mejor alineación para cada uno de los partidos. Además que todos los jugadores jueguen suficiente tiempo como para poder tomar decisiones respecto a ellos.

-Delegar tareas en otros miembros del staff técnico

 

-Hablar cada semana con todos los jugadores individualmente.

-Reunión con el resto del staff técnico una vez a la semana.

-Seguir aprendiendo y consolidando las habilidades de comunicación. Aplicarlas en los partidos,

-Aprendizaje y consolidación de técnica de visualización.

-Realización registros personales planificación psicológica pre-partido y post-partido.

-Creación y puesta en marcha de la rutina pre-partido para controlar el estrés.

-Etc.

 

OBJETIVOS A LARGO PLAZO

Semana previa al primer partido oficial de la temporada.

-Decidir, si es preciso, qué jugadores continúan en el equipo y cuáles no.

-Haber aclarado a todos los jugadores de la plantilla qué se espera de ellos durante la temporada, al igual que con los miembros del staff.

 

 

 

-Hablar cada semana con todos los jugadores individualmente.

-Reunión con el resto del staff técnico una vez a la semana.

-Aplicar habilidades de comunicación.

-Realización registros personales planificación psicológica pre-partido y post-partido.

-Creación y puesta en marcha de la rutina pre-partido para controlar el estrés.

-Etc.

 

 

Si os fijáis en este ejemplo, los objetivos de resultado, en algún momento podrían pasar también por objetivos de realización, pero en este caso, al no depender enteramente de nosotros, se ponen como de resultado, ya que están influidos por situaciones como lesiones, falta de implicación de los jugadores u otros miembros del staff,  la cohesión de equipo, influencias externas, presiones de la directiva, etcétera.