La quimera del talento en fútbol sala

En la entrada La selección de jóvenes jugadores (2/2) expuse que cada jugador tiene ciertos límites naturales heredados que no puede superar con su rendimiento, sin embargo, existe un amplio campo que se puede superar con su rendimiento. Por ello, es muy importante conocer la cantidad de horas de entrenamiento antes de valorar a los jugadores de talento.

Así mismo apuntaba que en el futbol-sala es importante el hecho relativo de que se pueden equilibrar los puntos débiles, combinado con el sacrificio y el afán personal en el entrenamiento. Ello es válido, como mínimo en los jugadores de categorías inferiores, puesto que *cuanto más elevadas sean las exigencias de rendimiento, mayor armonía necesitará el desarrollo del talento*.

Por otra parte destacaba que son la falta de personal, el valor de determinados entrenadores o el proceso evolutivo natural de maduración las causas que provocan el salto al primer equipo. Sin olvidarnos “que el problema real no es sólo detectar individuos con capacidades para el alto rendimiento, sino el identificar en edad temprana a los jugadores/as que en el futuro pueden llegar a tener un rendimiento superior a los demás”, haciendo referencia que en el “deporte actual no se puede ser competitivo si no se acumula una gran cantidad de trabajo, por muy buenas condiciones naturales que se tengan”.

A modo de resumen destacar:

a) La elaboración del concepto de talento se ha convertido en un reto histórico para todos los especialistas del tema, que encuentran en sí mismo la tremenda complejidad esencialmente antropológica y filosófica. El talento es patrimonio del hombre que lo posee y tal vez en la quimera de su búsqueda no captemos que sólo es explicable desde el propio individuo, al margen del resto que también tienen su propia explicación. Asumir un concepto de talento es asumir una metodología de intervención determinada.
b) Los modelos de juego determinan las características especiales que debe reunir el jugador/a que manifiesta sobre el espacio de juego la excelencia de ese modelo. Otros modelos quizá exigirían otras cualidades y como consecuencia otros jugadores/as, con diferente talento.

c) El talento parece ser una miscelánea de propiedades genéticas (biológicas, fisiológicas, antropométricas, de aptitudes físicas generales y específicas, de tolerancia, psicológicas…), actitudinales del sujeto ( intereses, motivación, compromiso…), ambientales (familia, contexto educativo, geográfico, socioeconómico, influencias externas…), de formación (capacidad de aprendizaje, entrenador, planificación, metodología, estructura y calidad de entrenamiento …) y de manifestación específica (interpretación, creatividad, anticipación, resolución de problemas, adaptación a nuevas situaciones…). La interrelación constante entre todos estos condicionantes durante toda la vida de una persona explican el resultado final del éxito o fracaso de su genialidad.

d) Las características que definen el talento o que privilegian unas sobre otras, no pueden aplicarse desde una generalidad deportiva. Cada disciplina exige sus propias variables de fundamento, la interrelación específica de su sistema de condiciones y sus propias herramientas de medida. En este sentido cada vez más, se pretende valorar más el talento, desde su manifestación concreta tanto en entrenamientos como en competición.

e) Se necesitan herramientas de medida específicas y sistemas de evaluación de áreas que realmente confirman el talento de un deportista, como son la capacidad de aprendizaje y la inteligencia táctica en un escenario real.

f) Muchas de las veces el rendimiento precoz presente no asegura el éxito final. El talento de un jugador joven indica que ese jugador es cada vez mejor. No por intuición. Sino por haber demostrado de sobra el avance.

g) Tampoco lo aseguran las aproximaciones a un “perfil” referencia de lo que nos determina un sujeto con talento. El talento permite clasificarlos en los que sirven para una cosa y los que sirven para otra y no en peores y mejores. Todos podemos ser útiles.
h) Admitiendo que existe un componente genético, cada individuo tiene su propia sensibilidad a los estímulos de entrenamiento, con lo que a patrones genéticos similares pudieran aparecer adaptaciones distintas al esfuerzo.
i) Los deportistas con talento no poseen altas prestaciones en todas sus cualidades, sino que compensan sus aspectos más débiles con adaptaciones de alto nivel en sus propiedades más afianzadas.
j) El talento se asocia a un compromiso de implicación personal por parte del deportista y a un programa de entrenamiento especial para deportistas especiales. Por tanto depende de nuestras capacidades, nuestro compromiso y la puesta en práctica que nos permite alcanzar resultados superiores.
k) Se habla de “experto” haciendo referencia a esa idea de formación a largo plazo.

l) Un talento no sólo es eficaz en el alto rendimiento sobre estructuras de relaciones colectivas conocidas entre los componentes de una disciplina (espacios, móvil, compañeros, adversarios, …)sino que además crea soluciones y genera situaciones de juego a partir de escenarios completamente desconocidos para él y para todos (ilustre).

m) Es probable que cada especialidad deportiva deba encontrar su propia relación óptima entre el distanciamiento del deportista de alto rendimiento y la edad del joven deportista objeto de los programas de detección, donde la diferencia éxito-fracaso del sistema quede justificada ética, social, económica y deportivamente. La edad apropiada de intervención en la detección precoz del talento, se convierte en un punto de discusión entre los distintos autores que aportan argumentos de base éticos, científicos y/o formativos. En principio, en la edad que aparentemente existe más acuerdo sería en un primer vistazo durante o después de la pubertad, y una detección asegurada rondaría la categoría promesa, juvenil o junior.

n) El deportista de alto rendimiento tiene una gran tolerancia a las cargas de entrenamiento. Su disponibilidad psicosomática es permanente y su tendencia a las lesiones baja.

o) El problema más importante en los programas de detección de talentos es la pérdida y/o abandono de potenciales deportistas con proyección al alto rendimiento. Entre las medidas a adoptar se encontrarían las siguientes:

  • Determinar exactamente las variables significativas específicas.
  • Ajustar las herramientas de medida a la disciplina concreta como necesidad imperiosa, capaces de evaluar en escenarios reales de competición.

Los programas de detección y formación no pueden supeditar sus objetivos a elementos puramente competitivos a edades tempranas ya que siempre prevalecerán los resultados de unas generaciones sobre otras. Porque sin una adecuada selección de jugadores, las inversiones en todo lo demás tendrán un impacto limitado. “Batalla por el talento“.

Hacer con soltura lo que es difícil a los demás, he ahí la señal del talento” Henri Frederic Amiel

Fútbol Sala

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