El entrenamiento correcto, ¿cómo es un buen entrenador?

Debemos plantearnos, en el mundo del fútbol, si el entrenador entrena correctamente. Es evidente, que los buenos entrenadores ponen en práctica métodos idóneos para entrenar. Pero ¿quiere esto decir que cualquiera que se lo proponga puede llegar a entrenar correctamente?, ¿solicita el fútbol una serie de facultades específicas en el formador para poder ejercerlas?, ¿la titulación deportiva es suficiente para convertir a una persona en buen entrenador?

Los entrenamientos deben ser naturales, amistosos y comprensivos, deben construir un ambiente agradable y estimulante. Evitando factores negativos: falta de preparación y dedicación del entrenador, falta de comprensión de los problemas de los alumnos, falta de motivación del niño, nula estrategia para que el joven aprenda o la carencia de contenidos. Realizaremos los entrenamientos con mucha participación de nuestros alumnos, involucrándolos deportiva y afectivamente, sin aburrir. Intentando lograr la actividad mental, preguntando, intentando que reflexionen y contesten, favoreciendo un aprendizaje cooperativo y colectivo. Debemos estimular a nuestros deportistas, dándoles oportunidades para que se expresen, para que comenten sus dudas. Nos aseguraremos de que nuestros jugadores entiendan claramente nuestros entrenamientos. Muchos futbolistas fallan porque no entendieron la tarea o la explicación planteada, porque estuvo mal formulada por el entrenador.

Deben estar organizadas las sesiones de entrenamiento a través de conceptos integradores que tengan una relación estrecha con la competición, aunando el trabajo semanal con el partido. Utilizando variedad de métodos para formar y valorar los logros deportivos de nuestros jugadores. Usando los resultados de su evaluación formativa para advertir problemas y carencias del equipo, subsanándola en el futuro. Los entrenadores también consultan con sus compañeros de profesión sobre las experiencias vividas, reforzando nuestras decisiones a través de un examen cuidadoso de opiniones. El entrenamiento óptimo se fabrica dialogando, analizando los problemas que tenemos, participando con colegas en la planificación y el desarrollo de las actividades del club.

El entrenamiento es el pulso vital de la formación deportiva del futbolista. Para darle la importancia adecuada los entrenadores debemos facilitar el aprendizaje, sumando curiosidad, novedad, sorpresa, entretenimiento y empatía, para conseguir objetivos, para descubrir, competir, superar obstáculos y formar. En el fútbol, las emociones son muy importantes para enseñar, la diversión es vital para aprender. Es necesario mantener una relación agradable entrenador-jugador, entendiendo las problemáticas del jugador tanto a nivel personal como deportivo.

El entrenador correcto

 Si queremos mejorar la calidad de la enseñanza en el fútbol, esta pasa por mejorar no solo la inversión en ella sino con un cambio que parece obvio: la mejora de los entrenadores. Si hay buenos técnicos, habrá un elevado nivel deportivo. En un deporte lleno de sorpresas y de incertidumbre como el fútbol, para ser un formador efectivo se necesita ser un buen entrenador. ¿De qué manera se puede formar al equipo y dirigirlos hacia el placer por el fútbol? Simplemente, enseñando. Decirle a los jóvenes lo que deben hacer no garantiza que ellos van a aprender lo suficiente para pensar por ellos mismos en el futuro. En cambio, puede significar que ellos van a depender de nosotros cada vez más y dejarán de tomar decisiones, detendrán la innovación y pararán de aprender.
 Los mejores instructores se ven a sí mismos como guías, comparten lo que saben, pero entienden que ellos no son el punto central, lo son sus jugadores. Esto significa que no debemos preguntarnos ¿qué voy a hacer hoy? sino ¿qué van a hacer mis jugadores? No basta con saber cosas de fútbol. Necesitamos conocer a las personas a las que vamos a entrenar, sus talentos, sus capacidades y por tanto sus necesidades. Si no es así, no sabremos lo que ellos ya conocen y lo que necesitan saber. Debemos saber los puntos de partida de nuestro equipo antes de poder ayudarlo a encontrar su destino. Puede sonar obvio, pero como técnicos, a veces empezamos la temporada y nos olvidamos de preguntarnos, ¿cuál es el punto de partida de nuestros jugadores? Los jugadores tienen que reconocer lo que saben, practicar y rectificar lo que creían que sabían.
 La diferencia entre un entrenador y un buen entrenador no es solo su experiencia o su conocimiento. Tiene mucho que ver con su pasión por entrenar. El deseo es contagioso, si el técnico lo tiene, lo más seguro es que los jugadores también lo tengan. Los jóvenes descubren inmediatamente cuando el entrenador pone un interés sincero y cuando no. Otra de las principales cualidades de un gran entrenador es su habilidad para desmenuzar ideas complejas y hacerlas entendibles. La esencia de enseñar, y de aprender, está en la comunicación. El principal reto que los buenos educadores deben enfrentar es lograr que la gente les entienda, hacia donde nos dirigimos, por qué se están haciendo las cosas, cómo trabajamos y cómo pensamos. De lo contrario, perderemos valor con nuestros jugadores.

Las técnicos también deben reconocen sus limitaciones. Reconocer lo que uno no sabe muestra que todavía estamos aprendiendo, que el entrenador todavía estudia. Otro reto del instructor está en ser consistente sin volverse aburrido. Los mejores entrenadores mantienen su mensaje fresco utilizando nuevas formas de expresar los mismos puntos. Debemos ser ingeniosos y disfrazar un poco las tareas de manera que el equipo sienta que todas son nuevas.

 Cualidades del buen entrenador

b2ap3_thumbnail_proyecto-25

El factor más importante para determinar las cualidades deportivas de un niño son las cualidades de su entrenador. Entrenar es uno de los trabajos más difíciles de poner en práctica, requiere conocimiento deportivo amplio, plan de actuación, entusiasmo, una forma de ser amable, amor por el aprendizaje, conocimiento metodológico, manejo grupal y deseo de formar deportistas. Por eso es tan difícil encontrar buenos entrenadores. Lo más importante en un club de fútbol son y han de ser sus jugadores. Formarlos de verdad, en conocimientos, pero sobre todo en valores, debe ser la prioridad de cualquier dirección deportiva antes incluso de decidir quienes son sus entrenadores, marcando la diferencia entre la mediocridad y la excelencia en el método del club. Formarse es fundamental para el entrenador, es construirse, inventarse, planificarse, llegar a desarrollar todas las capacidades de la persona, en un proceso de construcción permanente, capaz de aprender continuamente, para así poder enseñar correctamente.

 El entrenador ha de ser paciente. Una de las bases de la actividad deportiva es que no hay dos niños iguales. Sus ritmos de trabajo, sus comportamientos y todos los factores externos que intervienen en su aprendizaje, provocan diferentes necesidades. Unos necesitarán más tiempo y otros menos para hacer las tareas y comprenderlas. Tenemos que ser tolerantes por igual, tanto con los que las realizan rápido y necesitan algo más, como con los que necesitan más tiempo, repitiendo tareas y explicaciones. Nuestro apoyo ha de ser firme y constante y nunca tenemos que mostrarles falta de confianza.

Entrenadores que enseñan a pensar

 El entrenador se encuentra a menudo con situaciones en las que, con los recursos habituales, no es capaz de encontrar soluciones eficaces. Su imaginación va a ser importante para proponer soluciones eficaces. La creatividad resultará muy útil a la hora plantear tareas didácticas novedosas, es la imaginación un punto más a su favor en su perfil profesional. Los técnicos debemos enseñar a los futbolistas a pensar. Lo último que queremos hacer es ponernos frente al equipo a decirles lo que tienen que hacer, dándoles las respuestas que queremos oír. Los instructores estamos menos interesados en las respuestas que en las reflexiones que llevan a ellas. Lo que queremos ofrecer es un punto de vista desde el que poder enseñar. Lo importante es cómo tus jugadores entienden el fútbol, cómo interpretan la información y cómo resuelven los problemas. Tenemos que ayudar a los jóvenes a aprender como actuar por su propia cuenta en vez de indicarles lo que tienen que hacer. Debemos aflojar las ideas para que los futbolistas no se vuelvan dependientes nuestros.

Un buen entrenador es la principal lotería que le puede tocar en la vida a grupos de jóvenes. Así como un mal entrenador puede ser una verdadera desgracia para numerosos futbolistas. El técnico puede suponer la diferencia entre un entrenamiento triste o un entrenamiento alegre, entre un equipo rebelde y uno formado. La huella que puede llegar a dejar un entrenador en sus jugadores se puede calificar de imborrable en la mayor parte de los casos. Siempre he entendido que el verdadero papel del técnico de fútbol no es enseñar tareas, sino formar a los jugadores. Este educador debe ser una persona culta, experta en su materia, con una buena expresión, que ame el deporte, que se sienta comprometido con la formación de sus alumnos, que los respete y empeñe en conseguir de ellos la mejor versión posible a través del fútbol y del contagio del entusiasmo que él siente por este juego.

Fútbol Base

Deja un comentario