entrenamientos de fútbol

El entrenamiento es una de las bases del éxito del fútbol, y aunque sean los resultados los que determinen si un equipo rinde según lo esperado, la realidad es que es el trabajo en la sombra lo que determina en mayor medida los resultados del fin de semana. En ese sentido, la planificación y ejecución de los entrenamientos juega un papel fundamental en la labor de los entrenadores.

Con eso en cuenta, el entrenador jefe y sus asistentes deben ser meticulosos a lo largo del año para equilibrar las cargas de trabajo, teniendo en cuenta qué aspectos del juego se deben potenciar en cada fase de la temporada. De igual manera, no se entrena igual en un equipo profesional del más alto nivel que un grupo de niños de 8 años que solo quieren pasarlo bien.

Cómo planificar un entrenamiento

La planificación de los entrenamientos se suele realizar con la mirada puesta en la temporada completa. De esta forma, se tiene una perspectiva general del trabajo que se quiere realizar a lo largo de los meses, aunque luego eso se pueda ajustar sobre la marcha en base al rendimiento del equipo tanto a nivel de juego como de resultados.

Normalmente, los ejercicios se encuadran en tres grandes categorías:

  • Preparación física: se trabaja la coordinación, la fuerza, la velocidad, la explosividad, la resistencia, etc.
  • Técnica: principalmente consiste en ejercicios donde el jugador busca mejorar su capacidad individual para resolver situaciones complejas que se le presenten en el terreno de juego.
  • Táctica: en base a la filosofía de juego del entrenador, tanto defensiva como ofensiva, se trabajan aspectos tácticos que definirán el estilo de juego del equipo.

Dependiendo de la intensidad, los entrenamientos suelen tener entre una y dos horas de duración. En el caso de cada ejercicio en concreto, se recomienda al menos 10 minutos y no exceder los 20 para no perder la atención del jugador.

¿Por qué es importante entrenar bien?

Los ejercicios de entrenamiento son la mejor manera de inculcar a los jugadores la filosofía del equipo. Más allá de las palabras, el entrenador tiene que saber transmitir su idea de juego en el día a día, o de lo contrario no será posible llevar al campo durante el partido. En ese sentido, cada ejercicio debe tener un objetivo claro e identificable.

De esta manera, si se practican con asiduidad una serie de conceptos y movimientos, estos irán conformando el modelo de juego. Si no es así, al equipo le faltará una identidad que pueda producir un fútbol que conecte con la grada y, al mismo tiempo, se traduzca en buenos resultados.

A veces, en el diseño de los ejercicios podemos dar más valor a un aspecto del juego dependiendo de la fase de la temporada. Por ejemplo, en las primeras semanas de competición se hace mayor hincapié en la preparación física para contrarrestar el tiempo de inactividad tras el finalidad del curso anterior. Según pasan las sesiones y mejora el estado de forma, se puede reducir la carga física y dedicar ese tiempo de entrenamiento a otras facetas del juego.

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