A pesar de que el fútbol es un deporte en el que juega 11 contra 11, el delantero es una de las posiciones más importantes por su rol de marcar goles. Al fin y al cabo, para ganar partidos hay que meter al menos un gol más que el contrario, y en ese sentido suelen ser los delanteros quienes marcan las diferencias.

De primeras, el delantero centro es el que se encuentra más avanzado en el terreno de juego. Así, es el que más posibilidades tiene de convertir las ocasiones de gol. Existen diferentes perfiles de delantero, pero al final lo que se busca de ellos es que sean capaces de crear o finalizar jugadas de ataque.

Cualidades de un buen delantero

Generalmente, se suele hablar de que un buen delantero tiene olfato de gol. Sin embargo, ese término quizá es poco preciso para definir de forma clara y objetiva una serie de cualidades necesarias en un buen delante.

Lo primero que necesita esta demarcación es tener buen remate. La combinación de puntería y potencia es la clave para convertir un alto de porcentaje de ocasiones en gol. Esa es probablemente la característica más importante al analizar el impacto de los delanteros, ya que por muy bien que hagan todo lo demás, si no son capaces de chutar con acierto, de poco sirve.

De igual manera, la inteligencia es un valor muy apreciado, en el sentido de que sepan leer el juego y dónde se encuentran los puntos débiles de la defensa. Además de un estudio previo de los rivales, especialmente en las categorías superiores, los delanteros analizan los movimientos de sus rivales para decidir la mejor manera de desmarcarse para recibir el balón en condiciones favorables.

Siguiendo el tema de los desmarques, la velocidad permite desequilibrar a los defensas y quedar solo delante del portero, aunque ahí también entra en juego la capacidad de regate. Sin duda, la oportunidad más clara para el delantero es un mano a mano con el portero, así que quitarse a los oponentes de encima para chutar a gol es una de las situaciones más ventajosas.

Evidentemente, como en cualquier otra posición, los delanteros deben estar en buena forma. El trabajo específico se centra más en la explosividad que en la resistencia. Al fin y al cabo, los sprints son los que pueden marcar la diferencia frente a los defensas para conseguir unos desmarques más claros y efectivos que aumenten el porcentaje de acierto de cara al gol.

Ejemplos de grandes delanteros

Como es lógico, a lo largo de la historia hemos podido ver la trayectoria de delanteros que han marcado una época, cada uno con su propio estilo. Por eso, a la hora de evaluar las habilidades de un jugador y la proyección que puede tener su carrera, podemos hacer ciertas comparaciones con alguno de los siguientes perfiles:

  • Pelé: considerado durante mucho tiempo el mejor delantero de la historia, fue una auténtica máquina de hacer goles durante la época más gloriosa de la selección de Brasil.
  • Cruyff: un jugador que fue nombrado mejor futbolista europeo del siglo XX. Jugaba en una posición algo más retrasada, como segundo punta, lo que le permitía tanto marcar goles como asistir a sus compañeros.
  • Romario: la genialidad hecha persona. Sus polémicas tanto dentro como fuera del terreno de juego no empañaron una carrera llena de goles, y es que en las inmediaciones del área era totalmente letal.
  • Cristiano Ronaldo: un auténtico portento físico que desequilibra tanto por el centro como desde las bandas. Una máquina de hacer goles que lo han encumbrado al top-10 de los mejores jugadores de la historia.
  • Leo Messi: aunque es difícil establecer una demarcación fija para el astro argentino, pues tiene libertad de movimientos, la cantidad de goles marcados y obras de arte en forma de regates y pases han hecho que buena parte de aficionados y expertos lo consideren el mejor futbolista jamás visto.

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