preparacion fisica futbol femenino

A pesar de que se busca la paridad entre el fútbol masculino y femenino, algo que desde aquí apoyamos completamente, hay que entender que el cuerpo de la mujer funciona de forma diferente al del hombre. Por ello, la preparación física femenina se plantea en otros términos.

El boom del fútbol femenino ha permitido que se destine más dinero a los staffs, que cada vez se parecen más a los de equipos masculinos y se puede hacer un mejor trabajo a nivel de preparación física.

Adaptar el trabajo físico al cuerpo de la mujer

Ampliar conocimientos en este ámbito es fundamental para conocer los diferentes procesos por los que pasan las futbolistas a lo largo de su trayectoria profesional. Por eso, los preparadores físicos llevan a cabo una planificación específica para el fútbol femenino.

Desde organismos oficiales como la FIFA se ha venido potenciando la investigación sobre los diferentes factores que influyen directamente con el rendimiento y la preparación física tanto en las sesiones de entrenamiento como en las competiciones.

Cada vez existen más estudios científicos que profundizan en las características propias de las mujeres que juegan a fútbol. A partir de ellos, se pueden alterar los patrones más tradicionales de la preparación física para potenciar al máximo aptitudes tan importantes en el deporte de alto rendimiento como la velocidad, la resistencia, la fuerza, etc.

Evidentemente, una preparación física óptima aumentará las capacidades de las futbolistas en estos aspectos. Como sucede con los deportistas masculinos, se recomienda una personalización del entrenamiento físico para potenciar al máximo las capacidades de cada jugadora. Y es que no tendría sentido que todas trabajaran de la misma manera cuando su fisionomía es diferente.

Por ejemplo, el trabajo de fuerza se ha incrementado con el paso del tiempo, aunque es mucho menor que en la modalidad masculina. Las mujeres, por sus niveles menores de testosterona y masa muscular, no obtienen tanto beneficio, por lo que se debe ir introduciendo desde edades tempranas de una forma gradual y personalizada.

Combinar la preparación física con el trabajo técnico-táctico

Como es lógico, todo el trabajo físico debe enfocarse a las acciones del juego más importantes. De esta manera, se habrá de consensuar con los entrenadores las facetas en las que debe haber una mayor eficiencia y, por tanto, tener en cuenta para los ejercicios que se van a realizar en las sesiones de entrenamiento.

Los diferentes tipos de fuerzas se trabajan de forma específica o con los ejercicios generales de táctica o fundamentos técnicos. De la misma manera, la metodología se irá adaptando a las diferentes fases de la temporada y en base a los mesociclos y microciclos que se planteen antes del inicio de la campaña.

En definitiva, se deberá hacer un estudio pormenorizado de las capacidades de las jugadoras y hacer una planificación a nivel de preparación física en base a los objetivos que se establezcan junto con el cuerpo técnico. A partir de ahí, el trabajo en el campo y en el gimnasio se enfocará a diferentes aspectos físicos para conseguir el rendimiento óptimo de las jugadoras en entrenamientos y partidos.

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