futbol despues del coronavirus

La pandemia del coronavirus ha afectado a todos los ámbitos de la vida diaria y el fútbol se han detenido las competiciones. Lógicamente, el riesgo de contagio es muy grande en lugares que reúnen mucha gente, y por eso los eventos deportivos se desaconsejaron rápidamente y se suspendieron las principales ligas.

A día de hoy, se baraja la posibilidad de retomar la competición a puerta cerrada. A fin de cuentas, los clubes quieren volver a jugar y conocer su posición final de cara a la temporada que viene, pero al mismo tiempo hay jugadores y entrenadores que se oponen a esta opción. Del mismo modo, existen muchos intereses económicos y parece que se antepone el dinero a las recomendaciones sanitarias.

La salud es lo primero: evitar contagios en el fútbol

Con todo ello en mente, la gente se pregunta cómo va a ser el fútbol cuando termine la pandemia. Lo cierto es que, a día de hoy, no hay ninguna decisión definitiva al respecto, ya que aún estamos a la expectativa de cómo funcionan las medidas tomadas para reducir la transmisión del virus y los fallecimientos.

Lo que parece claro es que, como mínimo, hasta que haya una vacuna que funcione no volveremos a ver partidos con espectadores en las gradas. Se están haciendo tests de COVID-19 a jugadores y técnicos de diferentes equipos y ligas con el objetivo de localizar posibles focos de contagio para garantizar la salud de los participantes.

Impacto económico del COVID-19

La suspensión de partidos o la celebración de estos sin público y tiene un gran impacto negativo en los presupuestos de los equipos, pero tampoco se puede esperar demasiado porque también están en riesgo los ingresos por televisión, así como todo lo que se consigue a partir de patrocinadores. Con la competición parada, esos ingresos desaparecen y en La Liga Española ya se habla de pérdidas millonarias: 350 millones de euros hasta el momento y casi 1000 mil si no disputan más partidos.

Por ello, todas las miradas parecen puestas en un aplazamiento masivo, tanto en ligas nacionales como en competiciones europeas como la Champions League. Una de las «ventajas» de jugar a puerta cerrada es que a nivel de horarios no se piensa tanto en términos de disponibilidad de los aficionados, que suelen preferir el fin de semana para acudir el estadio, lo que permitiría comprimir el calendario y jugar entre dos y tres partidos por semana.

Mirando hacia 2021 y 2022

Es fácil de imaginar que cuadrar las fechas va a ser una de las mayores complicaciones. Con un verano de 2021 en el horizonte que se presenta fuerte con la Eurocopa y los Juegos Olímpicos de Tokio que debían celebrarse del 22 de julio al 9 de agosto, se necesitarán acuerdos entre federaciones y competiciones, sobre todo porque el Mundial de Catar 2022 está previsto para una fecha algo inusual para la tradición de este torneo: noviembre y diciembre en lugar de verano.

En definitiva, son muchos los factores que entran en juego a la hora de redefinir el panorama del fútbol profesional. El componente económico tendrá un papel fundamental, pero también se debe velar por los intereses de los jugadores y crear las circunstancias más adecuadas para preservar el espectáculo y unas competiciones de calidad. Seguiremos de cerca las novedades al respecto para saber cómo sale el fútbol de la crisis del coronavirus.

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