Entrenador de fútbol

El trabajo de entrenador de fútbol es mucho más que dirigir el equipo durante los 90 minutos del partido. Se establece una planificación para toda la temporada junto con los otros estamentos del club y se intenta trabajar todos en la misma línea, de manera que se optimicen la plantilla y los recursos.

Una vez se ha confeccionado el equipo, se busca una línea de trabajo consistente que dé sus frutos a corto, medio y largo plazo. Estos dependerán en parte de la filosofía del club, así que el entrenador deberá adaptarse a las circunstancias en las que se opera.

Se plantean los entrenamientos con unos objetivos por cumplir, tanto específicos como generales, y se preparan los partidos en base a las características del rival. Para ello, existe una labor de scouting que permite conocer los puntos fuertes y los puntos débiles del oponente para así preparar la táctica del equipo.

El partido: poner en práctica la preparación

Una vez llega el encuentro, se trata de ejecutar todo el plan preparado, pero también se debe tener cierto margen de adaptación y maniobra en el transcurso del partido. Hay que prestar especial atención al rival, descifrar si sigue algunos patrones que no se habían detectado con anterioridad o si su estrategia ha cambiado.

De igual manera, se han de hacer las correcciones oportunas a los jugadores propios, ya que dentro del campo no siempre se ven las cosas tan claras como desde el banquillo. La motivación también juega un papel fundamental; los jugadores van acusando el cansancio a lo largo de los 90 minutos y pueden verse desesperados si no consiguen marcar o van por detrás en el marcador.

Así mismo, la gestión del vestuario es uno de los factores del éxito. Se deben manejar las diferentes personalidades y egos que conviven en un equipo de fútbol, o de lo contrario cada cual hará la guerra por su cuenta y el rendimiento colectivo disminuirá considerablemente.

El éxito de un entrenador

Las indicaciones deben transmitirse con claridad, por ello las habilidades comunicativas son tan valoradas en los entrenadores top. Estos tienen la capacidad de evaluar cómo responde cada jugador a los diferentes tipos de interacción y así poder establecer una relación de confianza mutua que permite aumentar el rendimiento a nivel individual y colectivo.

A lo largo de la temporada, el técnico debe ir haciendo evaluaciones continuas para comprender mejor el desarrollo de cada jugador y adaptarlo a las necesidades del equipo. Del mismo modo, los resultados suelen ser un indicativo del éxito o no del plan establecido al inicio de la temporada. Sin embargo, aunque sea el principal medidor de lo bien o mal que lo hace un entrenador, este no debe regirse únicamente por la posición en la clasificación, sino por todos los elementos que realmente indican si se está trabajando bien.

En definitiva, se trata de una labor difícil que implica muchas horas de trabajo, pero también es muy reconfortante sobre todo cuando consigues resultados y ves el progreso de los jugadores.

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