Aprender a entrenar para enseñar a jugar

La formación del formador

El entrenador actual exige de una formación profesional acorde con los procesos de cambio que se producen en el ámbito del deporte. Es necesario que el técnico de fútbol adquiera una sólida formación para poder dar respuesta a estas nuevas exigencias, tanto en el terreno de los contenidos como en las formas de enseñanza, es preciso una aclaración de cuáles son sus funciones y tareas pedagógicas.

Contemplando lo que ocurre en los partidos de fútbol de niños, vuelvo a plantearme si se aborda correctamente la formación de los entrenadores y si la que poseen algunos es suficiente para cumplir con los retos de su obligación. Tan importante como su formación inicial es su reciclaje permanente. Compruebo, semanalmente, con estupor, como muchos de mis colegas de profesión, en el banquillo vecino, corren la banda vociferando tópicas instrucciones a sus jugadores. A veces deseo que el árbitro pare el partido, los haga callar y aconseje que se formen antes de seguir dirigiendo a niños.

Entrenadores competentes

 En la enseñanza del fútbol es necesario incidir no solamente en los contenidos sino también en las formas de transmisión. Es preciso indicar que hemos pasado del “instructor” que “entrena” y “examina”, al formador que, sin dejar de hacer lo anterior, se convierte en iniciador del aprendizaje del jugador. Antes de que la enseñanza del fútbol se ponga en práctica, hay condiciones previas que el monitor debe cumplir, unos requisitos indispensables para que sea posible enseñar algo a alguien. El técnico de fútbol tiene que enseñar con calidad para que el jugador aprenda lo que se le enseñe.
 La enseñanza la pueden llevar a cabo entrenadores confundidos, entrenadores cultos y entrenadores ignorantes. Los supuestos entrenadores competentes debieran ser profesores que se preguntaran sobre la formación de quienes pretenden educar, y sobre su resultado en el futuro y como van a contribuir a la construcción de conocimientos técnicos, de capacidades y actitudes, que hagan posible su progreso en este deporte.

La influencia del entrenador titulado

 Muchos profesionales necesitan formar a sus equipos, enseñarles nuevos planteamientos y tareas, pero no saben cómo afrontar esta labor. Para trabajar como formador el primer paso es obtener la capacitación necesaria y esta se puede conseguir realizando el curso oficial de entrenador que se imparte en distintos centros de enseñanza y academias. Aunque, en ocasiones, se tiene la titulación pero no los conocimientos para ayudar a aquellas personas a las que tenemos que formar. Asimismo, estos educadores tienen que saber formar equipos donde se favorezca la participación, colaboración e implicación de todos los niños. Por último no podemos olvidar que un entrenador debe tener la capacidad de innovar, de crear nuevas formas de actuar.
 La mayor parte de los docentes buscan en ellos no tanto la formación o cualificación, sino el certificado o la nueva titulación. El buen docente no es aquel que tiene muchos diplomas y títulos, sino aquel que es capaz de fomentar en los alumnos el ansia de aprender. De la mayoría de los cursos suelen salir con un discurso renovado, que quieren poner en marcha en sus equipos, pero son dificultadas en clubes que siguen viviendo las viejas prácticas. A nadie se le escapa que un entrenador preparado y motivado que entrena a un grupo de jóvenes hará previsiblemente mejor su trabajo que uno que no tenga todo lo anterior. Influirá positivamente en el aprendizaje del equipo, que es lo más importante para que al niño le vaya mejor.

proyecto_02

Preguntarse por la formación educativa que ofrecen las instituciones a las nuevas generaciones es de vital importancia para cualquier deporte. En las circunstancias actuales del fútbol español esta pregunta cobra una mayor relevancia cuando, como élite mundial, debemos hacer enormes esfuerzos por buscar alternativas que nos permitan reducir conflictos y enfrentamientos, lograr relaciones más armoniosas en las competiciones e instituciones deportivas. Trabajar por el desarrollo de la profesión de entrenador es hoy una obligación, porque, la calidad de los entrenadores y el ambiente que logran generar en un campo de fútbol, son los factores más importantes que explican los resultados de aprendizaje de los niños. Fútbol educativo y educación de calidad para ellos.

 Formar adecuadamente al entrenador supone un cambio radical de formaciones caducas, transformando al consumidor de cursos y repetidor de conocimientos y teorías, en creador de conocimientos, propuestas y soluciones a los problemas que le plantea la práctica.

Interés en formarse

Los entrenadores nos movemos en un entorno donde todo evoluciona muy rápido, por tanto, aunque no estemos en formación contínua sí que deberíamos reciclarnos cada poco tiempo. En ocasiones, desde la dirección del club no se valora las ansias de ponerse al día del entrenador innovador y no se favorecen estas iniciativas. La dirección del club debe ser la que incite a los entrenadores menos motivados a ponerse al día, siendo ellos los primeros interesados, si quieren seguir dando formación de calidad.

Nadie puede entrenar correctamente si ha perdido el interés por seguir aprendiendo. El entrenador que deja de aprender, se convierte en un inconveniente para la experiencia de sus jugadores. Hay técnicos que, con su práctica deportiva, no sólo no provocan las ganas de entrenar, sino que las frenan.

Algunos técnicos quieren seguir o empezar a formarse para saber afrontar los problemas que les provocaban determinadas sesiones o determinados grupos, para comprender las razones de comportamientos que les parecen incomprensibles, para saber comunicar y, en definitiva, para estimular el aprendizaje. Se terminó ya la etapa en la que el entrenador es quien tiene en su haber el conocimiento absoluto, y que el futbolista debe escuchar a su “mister” para adquirir sus conocimientos, ya que hoy en dia existen diferentes fuentes de información a las que se puede acceder y el formador debe buscar interesar al joven que entrena.

Entre muchos entrenadores existe la convicción de que son necesarios nuevos estudios, porque el fútbol actual es muy diferente al de generaciones anteriores, pero debemos enfrentarnos a la oposición a los cambios de modelos. Algo se ha avanzado: se han planteado nuevos aprendizajes, otras formas de enseñar, y para eso ha sido necesario que los que enseñamos tomemos conciencia de nuestras carencias. ¿Cuándo es consciente un educador de la necesidad de reformarse o formarse por primera vez? La mejor forma de saberlo es sentirse aludido siempre, para seguir formándonos constantemente, así no nos equivocaremos.

Quizás el mejor consejo que debemos conservar técnicos e instituciones es tomarnos en serio la formación, puesto que en cada una de nuestras actuaciones habituales estamos enseñando a niños y jóvenes determinadas maneras de vivir el deporte, y para eso primero debemos aprender. Aprender a entrenar para enseñar a jugar al fútbol.

Fútbol Base

Deja un comentario